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La enseñanza del inglés en un país desigual

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Por: Lizeth Bernabe Hernández, Irving Radillo Murguía y Angeles Salinas Ixta* 

La enseñanza del inglés en nuestro país es un tema poco analizado, a pesar de estar incorporado al currículo oficial desde hace varias décadas. En el mes de febrero, la asociación Mexicanos Primero publicó en su portal de internet  el informe Sorry, El Aprendizaje del Inglés en México. A través de una exploración de datos estadísticos y comparaciones con la experiencia de otros países y estándares internacionales,  impulsa la investigación sobre el tema y llama la atención sobre su importancia.

Autoridades educativas, profesores, alumnos y padres de familia formamos parte de un mundo globalizado en donde cada vez las exigencias son mayores, no bastando con sólo estudiar una carrera universitaria, sino también dominar como mínimo una segunda lengua para estar a la altura de los grandes retos de nuestro siglo, logrando con ello un buen empleo y la posibilidad de insertarse en la escena mundial.

Pero en un país como México, donde las desigualdades sociales siguen siendo uno de los principales problemas, el aprendizaje del inglés se convierte también en un reflejo de la situación: dado que la educación pública no enseña inglés de calidad, quienes desean aprenderlo tienen que recurrir a instituciones de paga, accesibles sólo para quienes cuentan con recursos económicos. Se crea, así, un círculo vicioso en el que los que más tienen son los que mejor saben inglés, y son éstos quienes tienen más posibilidades de acceder a un empleo mejor remunerado.

Otros de los factores que condicionan el aprendizaje óptimo del inglés son el nivel socioeconómico de la familia, el nivel educativo de los padres, si la madre habla un segundo idioma, entre otros. En nuestro país, estos factores se convierten en problemas: ni los ingresos adecuados, ni la educación, ni el bilingüismo están garantizados para la mayoría de la población, aumentando la brecha de desigualdad entre los que pueden y no acceder al aprendizaje del inglés.

Según el informe, durante mucho tiempo el inglés se ha visto como una materia dentro del currículo, incluso opcional, aislándola de los demás campos del conocimiento, sin embargo, las tendencias  pedagógicas actuales le dan la razón a la concepción del inglés como un medio para adquirir otros conocimientos y habilidades, pasando del “aprender  inglés al aprender con el inglés”, quitándole su carácter marginal para volverlo transversal.

Aunque hasta hace unos años el inglés era enseñado a partir de la educación secundaria, con el  Programa Nacional de Inglés en Educación Básica (PNIEB), puesto en práctica desde el 2009, la enseñanza de un segundo idioma se ha extendido desde tercer año de preescolar, sin embargo, los resultados siguen siendo insuficientes. Según el Índice de Nivel en Inglés, una escala que valora el dominio de inglés de los países, México está en el lugar 39 de 63 evaluados, teniendo una calificación baja. Y es que elevar la cantidad de años estudiando otra lengua no garantiza que se aprenda; cantidad no es sinónimo de calidad. Además, se sigue presentando al inglés como otra materia más del plan de estudios, olvidando su carácter integral.

No obstante, esta nueva estrategia de enseñarlo a temprana edad, por ejemplo desde el comienzo de la educación formal, debería de rendir frutos, pues entre más pequeño se es, mayor es la capacidad de recepción y la prevalencia de los aprendizajes a largo plazo, siempre y cuando el plan y el currículo esté bien diseñado, sin olvidar que lo profesores encargados de impartir inglés estén capacitados para lograr los objetivos del programa, utilizando estrategias didácticas acordes al contexto en que se insertan.

A pesar de la situación actual de la enseñanza de inglés en México, nada prometedora, el hecho de que sea objeto de investigación, como lo presenta el informe de Mexicanos Primero, es un paso para la visibilización de la problemática que mueva al debate público y a la construcción de propuestas de solución. Se tienen que aprovechar los recursos materiales y humanos, además de las oportunidades y ventajas con las que contamos para potencializar el trabajo que falta por hacer en ese sentido, integrando las políticas educativas con la práctica pedagógica y partiendo del contexto real en el que se encuentran las escuelas.

El principal reto de nuestro país es entonces, procurar la igualdad de oportunidades para sus habitantes, pues sólo en condiciones más equitativas podremos esperar una mejor educación.

*Estudiantes de la Licenciatura en Pedagogía, Universidad de Colima